El lifting facial o ritidectomía es una cirugía estética que busca rejuvenecer el rostro corrigiendo la flacidez y las arrugas provocadas por el envejecimiento. Se realiza mediante la tracción y reposicionamiento de los tejidos faciales profundos, eliminando el exceso de piel para lograr un contorno más firme y definido.
3 a 5 horas
General
Cama ambulatoria
15 días
15 - 30 días
De por vida
Resolvemos tus dudas más comunes sobre este procedimiento.
Los resultados de un lifting facial pueden durar entre 10 y 15 años, dependiendo de factores como la genética, el estilo de vida y los cuidados posteriores. Adoptar hábitos saludables y cuidar adecuadamente tu piel ayudará a prolongar los efectos del procedimiento.
Las incisiones se realizan estratégicamente en áreas donde las cicatrices quedan ocultas, como la línea del cabello y alrededor de las orejas. Con el tiempo, estas cicatrices se desvanecen y se vuelven casi imperceptibles.
Es normal experimentar algo de dolor, hinchazón y molestias después de la cirugía, pero estos síntomas suelen ser manejables con medicamentos prescritos y tienden a disminuir en pocos días.
Los riesgos asociados a un lifting facial incluyen:
Los cambios iniciales son visibles en unas semanas, pero el resultado final puede tardar entre 3 y 6 meses debido a la inflamación residual.
Sí, existen opciones no quirúrgicas para mejorar la firmeza de la piel, aunque sus resultados no son tan duraderos como los de un lifting quirúrgico.
Sí, es común combinar el lifting facial con otros procedimientos como la blefaroplastia (cirugía de párpados), la liposucción cervical, el lipofilling facial (relleno con grasa propia) o tratamientos con toxina botulínica y ácido hialurónico para optimizar los resultados.
No hay una edad específica, pero la mayoría de los pacientes tienen entre 40 y 65 años. Lo más importante es que la piel aún conserve algo de elasticidad y el paciente esté en buen estado de salud general.